No hay jardín de amores que se iguale a Santa Cruz
En septiembre florecen los tajibos, los gallitos, los jacarandás y los alcornoques que cambian el paisaje urbano. Hasta el cuarto anillo hay 360.000 árboles

Pocas ciudades en el mundo tienen el privilegio de llenarse de flores en el mes dedicado a su gesta cívica. Santa Cruz de la Sierra es una de ellas, que en septiembre sus árboles se tiñen de colores, brindando un hermoso aspecto a sus calles, avenidas y plazas. Propios y extraños se admiran de tanta belleza natural, que cambia el paisaje de la ciudad de los anillos, dándole un aspecto romántico, pintoresco y acogedor.
La mayoría de las especies arbóreas que florecen en esta época son los tajibos, los gallitos, los jacarandás y los alcornoques, que tienen tonos rojos, rosados, lilas, amarillos, morado y blanco, convirtiéndose en un espectáculo visual natural.
La naturaleza es sabia, pues a estos árboles de nada les serviría botar semillas en otra época del año, si el suelo no está preparado para recibirlas y germinar después. En en cambio en agosto, septiembre y octubre, por las lluvias y luego la llegada de la temporada de calor, hacen benigna la tierra para que las plantas se estimulen para florecer, luego aparezcan sus frutos y se lleve a cabo el proceso de reproducción natural.
Y precisamente en este mes, el de la cruceñidad, es cuando los árboles lucen sus mejores galas, se llenan de flores, por lo que se dice que no hay jardín de amores que se iguale a Santa Cruz.
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